martes, 16 de julio de 2013

Algunos principios sobre liderazgo


       Es bien sabido que uno de los aspectos más importantes en el mundo de los negocios de hoy en día es el liderazgo. La simple palabra nos inspira a dar lo mejor de nosotros mismos, además de que nos trae a la mente las ideas de motivación, habilidad y coraje para lograr algo, aún fuera de los negocios.

      Comúnmente asociamos el liderazgo con las personas mas influyentes en la historia, aunque también nos puede traer a la memoria a miembros de nuestra familia, maestros, asesores, jefes y a cualquier persona que ha ejercido en nosotros alguna influencia para realizar algo positivo en nuestras vidas.

     El liderazgo es algo fascinante que tendemos a relacionar con personas famosas que han hecho algo para la humanidad desde la cúspide, pero tiene un aspecto poco mencionado, y es el hecho de que todos tenemos habilidad para liderar. Ser un buen líder simplemente significa ejercer una influencia positiva en aquellos que nos rodean. Esto nos permite crear una organización fundada en ideales por medio de los cuales otros serán influidos a tener un desempeño que sobresalga de la mediocridad y puedan llegar a dar lo mejor de sí mismos.

          Hay tres aspectos que conforman la esencia del liderazgo:
-Metas claras.
-Capacidad de convertir sus ideas en realidad.

-Habilidad para conducir a las personas a la realización de esas ideas.

          Personas con metas claras pero sin la capacidad de hacer las realidad no son líderes. Convertir en realidad una idea tiene que ver con motivar y lograr el respaldo de otras personas, canalizando sus esfuerzos en una dirección común. El liderazgo tiene que ver mucho con visión y relaciones.

La credibilidad en el proceso de la comunicación


           Los seres humanos nos comunicamos todo el tiempo, pero muchas veces lo hacemos sin decir palabras; nuestra expresión facial, postura, apariencia y gestos son emisarios de mensajes no verbales que en todo tiempo estamos enviando, aún cuando no seamos conscientes de ello.

       Es por eso que debemos toma conciencia de este lenguaje no verbal para que sea consistente con nuestras palabras, pues esto es lo que nos dará credibilidad en nuestros mensajes. De hecho, la credibilidad del emisor del mensaje es crucial para lograr una comunicación efectiva. No importa lo que se diga, si el emisor no refleja credibilidad, el receptor del mensaje cerrará su entendimiento al mensaje y el proceso de la comunicación será deficiente.

          De hecho hay estudios que nos muestran que en el proceso de la comunicación la parte visual comprende un 55% de la atención del receptor, la forma de hablar un 38% y el contenido verbal un 7%. Además de esto, estudiosos de la conducta humana sostienen que al ser humano le toma alrededor de siete segundos hacerse una idea general de alguien que acaba de conocer.

              Esto nos hace ver el grado de importancia que tiene en el receptor este tipo de mensajes no verbales, pues nos hace ver que comunicar es mucho más que simplemente hablar de algo, y que todo nuestro ser es un complejo emisor de mensajes y no solo nuestra boca.

El secreto del comunicador eficaz: saber escuchar


      El proceso de la comunicación requiere no solamente expresar claramente nuestras ideas, también es necesario escuchar atentamente. Solamente combinando estos dos factores podremos realmente hacernos entender y promover una comunicación abierta.

        Escuchar con atención es más que oír las palabras que alguien dice, significa poner atención a lo que está diciendo y a su lenguaje corporal. Se requiere esfuerzo para entender las ideas y el sentido que la otra persona está tratando de comunicar.

        Si una persona como receptora de un mensaje muestra desinterés en el comunicador, mente cerrada, distracción o mal interpreta el mensaje, hace que la comunicación se deficiente.

        Escuchar es una de las mas importantes habilidades en el ambiente de negocios de nuestros días. Aunque muchas personas se consideran oidores eficaces, hay estudios que muestran que en general la gente retiene el 25% de lo que oye, en realidad menos de lo que suponemos.

     Sin embargo, no hay soluciones instantáneas para aprender a escuchar, es un proceso que toma tiempo, y se requiere paciencia y esfuerzo. Debemos empezar por darnos cuenta que es más importante escuchar que ser escuchados. También debemos hacernos el hábito de escuchar atentamente lo que otros tengan que decirnos y evitar las distracciones, tanto las externas como las internas. Es un esfuerzo que bien vale la pena, pues hay que recordar que todo buen hábito requiere entrenamiento y concientización del esfuerzo que debemos hacer para cambiar.